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Publicado en: 10/04/2026

La determinación social de la salud es el eje central del debate en una clase abierta de la EPSJV/Fiocruz

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Julia Neves - EPSJV

 

La Escuela Politécnica de Salud Joaquim Venâncio (EPSJV/Fiocruz) realizó, el 8 de abril, una clase abierta de los cursos de Especialización en Política, Planificación y Gestión en Salud, dedicada a discutir la determinación social de la salud y las contribuciones de la Medicina Social latinoamericana. El encuentro contó con la participación del médico sanitarista venezolano Oscar Feo, profesor e investigador con trayectoria en diversos países de América Latina y el Caribe.

Al iniciar su intervención, Oscar destacó dos paradigmas que, según él, se han confrontado en el mundo: “Uno, el pensamiento científico moderno, que en salud se expresa a través del modelo biomédico hegemónico, que domina la ciencia y la sociedad y reproduce sus relaciones de poder; y otro, el pensamiento crítico, emergente, que busca transformar estas relaciones”.

Para el investigador, el pensamiento crítico es precisamente aquel que cuestiona la forma en que se produce y transmite el conocimiento en la sociedad, y tensiona el pensamiento hegemónico y colonial. “Analiza la realidad del mundo, en cualquiera de los campos sociales, desde una posición comprometida con la defensa de la humanidad y de la vida, buscando comprender el mundo para transformarlo y trabajando por la construcción de una sociedad de justicia, libertad y paz”, ejemplificó, agregando el contrapunto: “En cambio, el pensamiento científico moderno, que domina la sociedad, es eurocéntrico, desconoce las contribuciones de otras culturas; establece sistemas jerárquicos basados en clase, raza y género de forma racista y patriarcal; y coloca al individuo por encima de lo colectivo, teniendo como principios la competencia y el bienestar individual”.

Al profundizar la discusión, Oscar resaltó que, en el campo de la salud, “coexisten diversas formas de entender y hacer ciencia”, pero que una de ellas se ha vuelto dominante con el tiempo. Según él, se trata de un modelo centrado en la enfermedad como un fenómeno biológico e individual, que “pone su atención en el mercado y tiene al hospital como su principal espacio de acción”.

En contraposición, el sanitarista presentó la perspectiva crítica, vinculada a la tradición de la Medicina Social latinoamericana y de la salud colectiva brasileña, que entiende la salud y las condiciones de vida de la población como procesos socialmente determinados. En este enfoque, explicó, la salud es concebida como un derecho que debe ser garantizado por el Estado, con amplia participación social.

Al abordar la determinación social de la salud, Oscar afirmó que se trata de una categoría central del pensamiento crítico, ya que rompe con la idea de que la salud y la enfermedad son exclusivamente biológicas. “El proceso salud-enfermedad no es solo biológico, sino sobre todo social e históricamente determinado”, destacó, añadiendo que “las causas del deterioro de la salud están en la forma de organización de cada sociedad, con efectos perjudiciales del capitalismo sobre la reproducción social de la vida”.

A pesar de su construcción histórica y de su papel fundamental en las Reformas Sanitarias en Brasil y en América Latina, advirtió que esta perspectiva ha sido debilitada en el campo de las políticas públicas. En su análisis, la determinación social “permanece oculta” y, muchas veces, reducida a factores aislados. Explicó que estos elementos incluso aparecen en el discurso sanitario oficial, “pero terminan convertidos en factores de riesgo tradicionales”, sin cuestionar las estructuras sociales que producen desigualdades, como propone el modelo de los determinantes sociales.

El investigador también destacó el papel de Brasil en este debate, recordando que la Reforma Sanitaria de los años 1980 representó una contribución decisiva para la transición del pensamiento médico-social hacia la salud colectiva. Sintetizó este proceso en una afirmación que fue lema de la 8ª Conferencia Nacional de Salud (en 1986): “la salud es democracia, y la democracia es salud”. En este contexto, mencionó la creación del Sistema Único de Salud (SUS), estructurado a partir de los principios de universalidad, integralidad, equidad y determinación social, como una experiencia concreta de esta perspectiva ampliada de la salud.

Al encaminar su intervención hacia las implicaciones prácticas de este enfoque, el sanitarista defendió la construcción de sistemas de salud universales e interculturales, organizados a partir de los territorios. Según él, el foco debe estar en los modos de vida y en la estructuración de políticas que “protejan la salud”, y no únicamente en los servicios o en las instituciones. “Se trata de avanzar hacia un cuidado integral de la salud y de la vida”, concluyó, destacando la determinación social de la salud y la epidemiología crítica como formulaciones teórico-epistemológicas fundamentales en este camino.