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Publicado en: 21/07/2014

La OMS advierte que las personas con más probabilidades de exposición y de contraer el VIH no están recibiendo los servicios de salud que necesitan

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OMS

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que la prestación insuficiente de servicios relacionados con el VIH a los grupos y poblaciones clave — hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, internos en instituciones penales, usuarios de drogas inyectables, trabajadores del sexo y  personas trans — pone en peligro los progresos mundiales de la respuesta al VIH. Estas personas son las que corren mayor riesgo de contraer el VIH, pero también son quienes menos probabilidades tienen de acceder a los servicios de prevención, detección y tratamiento del VIH. En muchos países se quedan fuera de los planes nacionales de VIH, y las leyes y políticas discriminatorias constituyen importantes obstáculos al acceso. Antes de la Conferencia Internacional sobre el Sida, que empezará en Melbourne (Australia) el 20 de julio, la OMS ha lanzado las Directrices unificadas sobre la prevención, diagnóstico, tratamiento y atención de la infección por VIH en grupos y poblaciones claves.

Reducir las nuevas infecciones por VIH

En esas directrices se describen las medidas que pueden adoptar los países para reducir las nuevas infecciones por VIH y aumentar el acceso de esos cinco grupos de población claves* a la detección, tratamiento y atención de la infección. Contienen una serie completa de recomendaciones clínicas, pero para que estas sean eficaces, la OMS también recomienda que los países eliminen los obstáculos legales y sociales que impiden que muchas personas accedan a los servicios.

Por vez primera, la OMS recomienda que algunas personas que consideren que su riesgo de exposición al VIH es más elevado, y en consulta con sus médicos, consideren tomar antirretrovirales como método de profilaxis antes de la exposición** y adicional al uso del condón, con el fin de reducir el riesgo de contraer el virus.

Las estimaciones obtenidas mediante modelización indican que la profilaxis antes de la exposición podría lograr una reducción del 20-25% en la incidencia mundial del VIH en hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, evitando así 1 millón de nuevas infecciones en este grupo de población a lo largo de 10 años. Los estudios indican que la probabilidad de contraer el VIH es 14 veces mayor en las trabajadoras del sexo que en otras mujeres, 19 veces mayor en los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres en la población general, y 50 veces mayor en las mujeres transexuales que en otros adultos. Para los consumidores de drogas inyectables, el riesgo de infección por VIH también puede llegar a ser 50 veces mayor que en la población general.

«Ninguna de estas personas vive aislada», ha dicho el Dr. Gottfried Hirnschall, Director del Departamento de VIH de la OMS. «Las trabajadores del sexo y sus clientes tienen maridos, mujeres y parejas. Algunos se inyectan drogas. Muchos tienen hijos. El hecho de que no se presten servicios a las personas con más riesgo de exposición y de contraer  el VIH pone en peligro los progresos en la lucha contra la epidemia mundial y la salud y el bienestar de las personas, sus familias, y la comunidad en general.»

Mantener los progresos mundiales en la lucha contra el VIH

La publicación de las directrices coincide con la aparición de nuevas cifras que destacan la necesidad de mantener los progresos mundiales en la lucha contra el VIH. A finales de 2013, estaban tomando tratamientos antirretrovíricos unos 13 millones de personas, de los cuales 11,7 millones residían en países de ingresos bajos y medios. Esto ha reducido en un 20% las muertes relacionadas con el VIH entre 2009 y 2012.

Pero aunque el número de  por sida está disminuyendo rápidamente, las medidas preventivas van muy a la zaga, sobre todo entre los grupos y poblaciones claves.

Los planes nacionales sobre el VIH todavía tienen deficiencias importantes con respecto a la atención de sus necesidades. A nivel mundial, solo el 70% de los países encuestados abordan explícitamente las necesidades de los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres y los trabajadores del sexo; con respecto a los usuarios de drogas inyectables, la cifra cae al 40%. Las personas trans raramente se mencionan en esos planes. Por otra parte, aunque existan políticas en el papel, a estas personas les resulta difícil acceder a servicios que les pueden brindar la atención que requieren. 

Los grupos y poblaciones claves tienen menos probabilidades de acceso equitativo al tratamiento del VIH. Por ejemplo, en algunos entornos de Europa Oriental, los usuarios de drogas inyectables representan más de la mitad de las personas con VIH, pero solo un tercio de ellos tienen acceso a los tratamientos antirretrovirales que les pueden salvar la vida.

En muchos países la discriminación se ve reforzada por leyes que criminalizan ciertos comportamientos sexuales, el consumo de drogas, la identidad y la expresión del género o la orientación sexual. No obstante, allí donde las leyes y las políticas apoyan el acceso de todos los grupos y poblaciones claves a los servicios relacionados con el VIH, la morbilidad y la mortalidad han disminuido en los mismos y las tasas de nuevas infecciones siguen siendo bajas o han disminuido, sobre todo entre los trabajadores del sexo y los consumidores de drogas inyectables.

«Las políticas audaces pueden proporcionar grandes resultados», ha dicho la Dra. Rachel Baggaley, del Departamento de VIH de la OMS. «Tailandia fue uno de los países pioneros de los programas que reconocen la necesidad de mantener saludables a las trabajadores del sexo y reducir las nuevas infecciones por VIH. España, Malasia y la República Unida de Tanzanía han hecho grandes avances en la oferta de tratamiento de sustitución con opioides y la distribución de jeringuillas y agujas a los usuarios de drogas inyectables. Los datos muestran que la transmisión del VIH entre los consumidores de drogas inyectables es mínima cuando se dispone de una combinación de servicios eficaces de prevención y tratamiento para esas personas.»

En estas nuevas directrices se describen ‘paquetes integrales’ de prevención, diagnóstico, tratamiento y atención de la infección por VIH para los cinco grupos y poblaciones claves arriba mencionados, y se abordan cuestiones y necesidades específicas de los adolescentes de estos grupos, tales como medidas para gestionar mejor la salud sexual y reproductiva, la salud mental o coinfecciones como la tuberculosis y las hepatitis virales. Las directrices destacan la necesidad de programas de distribución de jeringuillas y agujas y de tratamiento de sustitución con opioides, e incluyen recomendaciones sobre el tratamiento, en el nivel comunitario, de las sobredosis.

En la Conferencia Internacional sobre el Sida de 2014, en Melbourne, la OMS pedirá a los gobiernos que refuercen los programas de VIH, de modo que todos los grupos y poblaciones claves se beneficien de los avances continuos en el tratamiento y la expansión de los programas. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) actúa como la oficina regional para las Américas de la OMS y es la agencia especializada en salud del sistema interamericano. Trabaja con los países de las Américas para mejorar la salud y la calidad de la vida de su población. Fundada en 1902, es la organización internacional de salud pública más antigua del mundo.

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* Los grupos de población claves son aquellos que, debido a determinados comportamientos de alto riesgo, corren un mayor riesgo de contraer la infección por VIH, independientemente del tipo de epidemia y del contexto local. A menudo también existen cuestiones legales y sociales relacionadas con esos comportamientos que aumentan su vulnerabilidad al VIH. Estas directrices se centran en cinco de esos grupos de población claves.

** La profilaxis anterior a la exposición es una forma de que las personas que no están infectadas por el VIH, pero que corren el riesgo de serlo, eviten contraer la enfermedad tomando un solo comprimido (generalmente una combinación de dos antirretrovíricos) cada día. Cuando se toma de forma sistemática, dicha profilaxis reduce hasta un 92% el riesgo de infección por VIH en personas con alto riesgo. Su efectividad disminuye mucho si no se toma de forma sistemática.

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