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Publicado en: 25/01/2019

La Organización Mundial de la Salud advierte una brecha superior al 50% en el tratamiento de la epilepsia en las Américas y el Caribe

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Rafaela de Oliveira

"Las personas que tienen epilepsia y no reciben tratamiento sufren episodios recurrentes. Esto puede afectar sus estudios, el trabajo y la calidad de vida, además de sus familias", dijo Claudina Cayetano, asesora regional de salud de la Organización Panamericana de la Salud. La enfermedad es uno de los trastornos neurológicos más comunes y afecta a aproximadamente 50 millones de personas en todo el mundo. De estos, cinco millones son de las Américas y el Caribe. Se estima que más de la mitad de estos pacientes no reciben tratamiento. Por este motivo, OPS publicó el documento "La gestión de la epilepsia en el sector de la salud pública 2018". La Organización, que también es la oficina regional de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cree que la epilepsia es un problema de salud pública prioritario.

A pesar de los datos preocupantes, dos de cada tres países de la región no tienen un programa para atender a los afectados por el trastorno. La atención a las enfermedades crónicas no transmisibles ha cobrado impulso en los últimos años. A partir de 2011, el Consejo de Administración de la OPS ha adoptado una estrategia para mejorar la respuesta del sector de la salud. Cuatro años después, la Asamblea Mundial de la Salud también reconoció la carga de la epilepsia y la necesidad de que los países tomen medidas coordinadas para enfrentar sus consecuencias. Sin embargo, los resultados aún no han sido satisfactorios.

Acceso a medicamentos

Se cree que los motivos por los cuales las acciones en las Américas y el Caribe no han sido efectivas son, entre otros factores: la falta de profesionales capacitados, la falta de incentivos para educar sobre la epilepsia, tanto para los pacientes como para la población en general, y indisponibilidad de medicamentos, especialmente en la atención primaria de salud (APS).

Según la OPS, la mayoría de estos países tienen los cuatro remedios esenciales para el tratamiento de la epilepsia, sin embargo, solo en servicios especializados. Es decir, el acceso a los medicamentos es limitado, mientras que, de hecho, debería ser amplio en APS. La OMS recomienda la integración del manejo de la enfermedad, ya que considera que el diagnóstico es esencialmente clínico y puede ser realizado por médicos no especializados. Los episodios del trastorno se pueden controlar mediante el tratamiento con solo uno de los medicamentos básicos (monoterapia). Para promover el acceso a antiepilépticos asequibles y reducir esta gran brecha de tratamiento, la OPS se basa en el Fondo Estratégico, un mecanismo para la cooperación con los países.

La guía

Además de estos puntos, la guía también ofrece estrategias para prevenir la epilepsia, como la promoción del embarazo y el parto seguro, la prevención de lesiones cerebrales y accidentes cerebrovasculares, así como la sensibilización y el público.

La nueva publicación, además de los esfuerzos recientes de esta década, se sometió a la consulta de un grupo de profesionales de la Liga Internacional contra la Epilepsia (ILAE) y la Oficina Internacional de Epilepsia (IBE), así como a especialistas de Liga contra la Epilepsia y la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, ambos centros colaboradores de la OPS / OMS.

Sobre la epilepsia

La epilepsia se caracteriza por convulsiones recurrentes, que pueden durar desde unos pocos segundos hasta unos pocos minutos. La enfermedad afecta a personas de cualquier grupo de edad por varias razones. En algunos casos, existe un vínculo genético, pero otras causas incluyen daño cerebral causado por lesiones prenatales o perinatales; Anomalías congénitas o malformaciones cerebrales; trauma craneoencefálico; accidentes cerebrovasculares; infecciones tales como meningitis, encefalitis y neurocisticercosis; y tumores cerebrales.

Entre el desorden es responsable del 0,5% de la carga global de enfermedades. Dos millones de nuevos casos de la enfermedad ocurren cada año en el mundo, pero en los países en desarrollo este registro es dos veces más alto que el de los países desarrollados. En cuanto a la mortalidad, en América Latina y el Caribe, la tasa es de 1,04 por cada 100.000 habitantes, superior a 0,50 por cada 100.000 habitantes en los Estados Unidos y Canadá.

Tratamiento

El 70% de las personas afectadas pueden tratarse con medicamentos básicos y solo el 10% de los casos requieren un enfoque especializado con dieta o cirugía. Respecto a la efectividad, alrededor del 20% de los casos complejos no responden. Sin embargo, se estima que si la cobertura del tratamiento con medicamentos antiepilépticos se extiende al 50% de los casos, la carga general actual de la enfermedad se reduciría entre un 13% y un 40%.

El 80% de los países de la región de las Américas y el Caribe no cuenta con una legislación adecuada sobre la enfermedad. "Con un diagnóstico oportuno, un tratamiento adecuado, una dieta saludable y el manejo del estrés, hasta el 70% de los afectados por la enfermedad pueden reducir la crisis y llevar una vida plena y activa", concluye Claudina Cayetano.

Fotos/Ilustraciones: 

SewCream/Shutterstock.com

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