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Publicado en: 02/07/2019

OMS destaca escasez de tratamiento para epilepsia en países de bajos ingresos

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El tratamiento de US $ 5 puede evitar las crisis durante un año; el riesgo de muerte prematura entre estos pacientes es hasta tres veces mayor que en la población general; Mozambique forma parte del programa de la OMS que permitió aumentar el acceso a tratamiento para 6,5 millones de personas en cuatro países. Tres cuartos de las personas que viven con epilepsia en países de bajos ingresos no reciben el tratamiento que necesitan, aumentando el riesgo de morir de forma prematura y condenando a muchos a una vida de estigma. La conclusión es del estudio "Epilepsia, un imperativo de salud pública", publicado en el mes de junio por la Organización Mundial de la Salud, OMS, y socios de la sociedad civil.

Riesgos

El estudio “Epilepsia: un imperativo de las salud pública” advierte que, además de aumentar las probabilidades de morir prematuramente, ese padecimiento conlleva un alto riesgo de discapacidad y aislamiento social, así como de sufrir alguna otra enfermedad psiquiátrica. En muchas ocasiones la muerte prematura de los epilépticos se debe a la falta de acceso a las instalaciones médicas cuando se presentan convulsiones de larga duración o hay varios episodios en un periodo breve, o cuando las convulsiones pueden provocar ahogamiento, lesiones graves en la cabeza o quemaduras.

Los datos muestran que casi la mitad de los enfermos de epilepsia padece al menos otro problema de salud, especialmente depresión y ansiedad, lo que, a su vez, puede empeorar las convulsiones y reducir la calidad de vida. Con respecto a los niños, se reporta que hasta el 40% tiene problemas de aprendizaje. El estigma y la discriminación son flagelos comunes que afrontan los epilépticos y sus familias y, en ocasiones, dan lugar a que la gente no busque tratamiento.

“Muchos niños con epilepsia no van a la escuela y a los adultos se les niega el trabajo, el derecho a conducir un vehículo e incluso a casarse. Estas violaciones de los derechos humanos deben terminar”, enfatizó el doctor Martin Brodie, presidente de la Oficina Internacional para la Epilepsia. El informe considera que la respuesta de salud pública a esta realidad debe contemplar campañas de información en escuelas, sitios de trabajo y comunidades para reducir el estigma, y la promulgación de leyes que prohíban la discriminacióny los atropellos de las garantías fundamentales. La OMS llama a fomentar la inversión para extender el tratamiento necesario a todos los enfermos y aboga por las medidas que aborden las lagunas de conocimiento, atención e investigación de la epilepsia.

Voluntad política

El estudio afirma que cuando hay voluntad política, el diagnóstico y tratamiento de la epilepsia pueden integrarse con éxito a los servicios básicos de salud y cita como ejemplo programas piloto implementados en Ghana, Mozambique, Myanmar y Vietnam que han beneficiado a 6,5 millones de personas. La publicación indicó que la terapia para la epilepsia requiere garantizar el suministro ininterrumpido de medicamentosanticomiciales y capacitar a los trabajadores de salud no especializados de los centros de salud.

Las medicinas anticomiciales eliminan de las neuronas la actividad eléctrica excesiva típica de las convulsiones. Ayudan también a evitar que la actividad alterada se propague por el cerebro, reducen el dolor y producen relajación.

Fotos/Ilustraciones: 

UNICEF

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