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Publicado en: 16/06/2021

Las tasas de cesárea siguen aumentando, en medio de las crecientes desigualdades de acceso, según la OMS

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OMS

Según un nuevo estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el uso de las cesáreas sigue creciendo en todo el mundo, y ahora representa más de uno de cada cinco (21%) nacimientos. Se espera que esta cifra siga aumentando en la próxima década, y es probable que casi un tercio (29%) de todos los nacimientos se produzcan por cesárea en 2030, revela la investigación.

Aunque la cesárea puede ser una intervención quirúrgica esencial y que salva vidas, puede exponer a las mujeres y a los bebés a un riesgo innecesario de problemas de salud a corto y largo plazo si se realiza cuando no hay necesidad médica.

"Las cesáreas son absolutamente esenciales para salvar vidas en situaciones en las que los partos vaginales suponen un riesgo, por lo que todos los sistemas de salud deben garantizar el acceso oportuno a DeepL para todas las mujeres cuando lo necesiten", dijo Ian Askew, director del Departamento de Salud Sexual y Reproductiva e Investigación de la OMS y del programa conjunto de la ONU, HRP. "Pero no todas las cesáreas que se realizan actualmente son necesarias por razones médicas. Las intervenciones quirúrgicas innecesarias pueden ser perjudiciales tanto para la mujer como para el bebé".

La cesárea puede ser esencial en situaciones como un parto prolongado u obstruido, sufrimiento fetal o porque el bebé se presenta en una posición anormal. Sin embargo, como todas las cirugías, las cesáreas pueden presentar riesgos. Entre ellas, la posibilidad de que se produzcan hemorragias intensas o infecciones, un tiempo de recuperación más lento tras el parto, retrasos en el establecimiento de la lactancia materna y el contacto piel con piel, y una mayor probabilidad de complicaciones en futuros embarazos.

Las tasas de cesárea aumentan en todo el mundo, aunque de forma desigual, y se prevé que el crecimiento continúe

Existen importantes discrepancias en el acceso de las mujeres a las cesáreas según el lugar del mundo en el que vivan. En los países menos desarrollados, alrededor del 8% de las mujeres dan a luz por cesárea, y sólo el 5% en el África subsahariana, lo que indica una preocupante falta de acceso a esta cirugía que salva vidas.

En cambio, en América Latina y el Caribe, las tasas llegan a ser de cuatro de cada diez (43%) nacimientos. En cinco países (República Dominicana, Brasil, Chipre, Egipto y Turquía), las cesáreas superan ya a los partos normales.

Las tasas de cesárea en todo el mundo han pasado de un 7% en 1990 a un 21% en la actualidad y se prevé que sigan aumentando en esta década. Si esta tendencia se mantiene, en 2030 las tasas más elevadas se registrarán probablemente en Asia oriental (63%), América Latina y el Caribe (54%), Asia occidental (50%), África del Norte (48%), Europa meridional (47%) y Australia y Nueva Zelanda (45%), sugiere la investigación.

Se necesita una atención de calidad centrada en la mujer para hacer frente al elevado uso de la cesárea

Las causas del elevado uso de la cesárea varían mucho entre los países y dentro de ellos. Entre los factores que lo impulsan se encuentran las políticas y la financiación del sector sanitario, las normas culturales, las percepciones y las prácticas, las tasas de nacimientos prematuros y la calidad de la atención sanitaria.

En lugar de recomendar tasas específicas, la OMS subraya la importancia de centrarse en las necesidades únicas de cada mujer durante el embarazo y el parto.

"Es importante que todas las mujeres puedan hablar con los profesionales sanitarios y participar en la toma de decisiones sobre su parto, recibiendo la información adecuada, incluidos los riesgos y beneficios. El apoyo emocional es un aspecto clave de la atención de calidad durante el embarazo y el parto", dijo Ana Pilar Betran, médica de la OMS y del HRP.

La OMS recomienda algunas acciones no clínicas que pueden reducir el uso médicamente innecesario de las cesáreas, dentro del contexto general de una atención respetuosa y de alta calidad:

  • Intervenciones educativas que impliquen activamente a las mujeres en la planificación del parto, como talleres de preparación al parto, programas de relajación y apoyo psicosocial cuando se desee para aquellas con miedo al dolor o ansiedad. La aplicación de estas iniciativas debe incluir un seguimiento y una evaluación continuos.
  • Utilización de directrices clínicas basadas en la evidencia, realización de auditorías periódicas de las prácticas de cesárea en los centros de salud, y proporcionar información oportuna a los trabajadores sanitarios sobre los resultados.
  • Exigir una segunda opinión médica para la decisión de realizar una cesárea en los casos en que sea posible.
  • Con el único fin de reducir las cesáreas, algunos países han probado algunas intervenciones, pero requieren una investigación más rigurosa:
    • Un modelo de atención colaborativa entre matronas y obstetras, en el que la atención la prestan principalmente las matronas, con el apoyo las 24 horas del día de un obstetra especializado.
    • Estrategias financieras que equiparan las tarifas cobradas por los partos vaginales y las cesáreas.

Sobre el estudio

El estudio "Trends and projections of caesarean section rates: global and regional estimates" se publicó en BMJ Global Health. Se basa en datos representativos a nivel nacional de países de todo el mundo desde 1990 hasta 2018, extraídos de los informes de los sistemas de información sanitaria rutinarios y de las encuestas de hogares basadas en la población de 154 países, que representan el 94,5% de los nacimientos vivos en todo el mundo en 2018. Actualiza las encuestas publicadas en 2016 y, por primera vez, incluye proyecciones de tendencias futuras, hasta 2030.

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